Un lugar para compartir, crecer y aprender a vivir

Es viernes 27 de abril. Ya son las 18:30 y en el Centro Juvenil “Luigi Giussani” los jóvenes han terminado sus tareas y se han quedado para cocinar porque -como todas las semanas- esta noche habrá cena de los “grandes”. Así llamamos al grupo de 15 jóvenes que, desde septiembre, se ha involucrado más directamente con los educadores para pensar, proponer y planificar las actividades del Centro Juvenil para los más pequeños.  Una especie de “escuela de formación de líderes” en donde el centro no son los demás o simplemente las actividades sino cada uno de ellos (los 15 jóvenes) con sus propias preocupaciones, problemas, retos y desafíos que la vida les ha puesto durante la semana. A las 20 en punto han llegado casi todos. La cena ya está lista, la mesa también y ya podemos empezar. Todos de pie, Alexander (un educador) nos hace rezar el Ángelus y enseguida nos sentamos. Diez minutos para distribuir la comida (¡casi siempre ricas pastas italianas!) y empieza el diálogo. Stefania (Directora de la Fundación) es quien lanza la primera pregunta “¿Qué ha sucedido esta semana?”. Algunos instantes de silencio y empieza Joel contando sobre un hecho en el colegio donde, por haber querido estar de parte de la verdad, frente a los profesores, se ha quedado solo y sin amigos. De repente surge la pregunta “¿Qué es lo más importante en la vida?, ¿buscar la verdad de las cosas o dejar espacio a la falsedad por miedo de estar solo?”. Después de una hora intensa de diálogo, Walter, Alan, Alisson y los demás afirman uno tras otro “lo importante es tener amigos que buscan la verdad de las cosas”.

La semana siguiente volvemos a encontrarnos. Aleja pregunta “estar con los amigos y los compañeros es bueno pero a veces quiero apartarme y pensar un poco en mí, ¿por qué me sucede esto?”. Empieza el diálogo. Luis nos cuenta los momentos en que él también quiere estar solo para pensar. Alan pregunta -“¿entonces podemos no tener miedo de la soledad?” -“Sí, podemos no tener miedo porque ciertos momentos te ayudan a mirarte y descubrir lo más profundo que uno tiene. Esta noche, antes de acostarnos, pensemos en nosotros mismos y en lo más bonito que nos haya sucedido, un encuentro o una cena como ésta. Pensemos en lo que nos producen las cosas, sobre todo las más bonitas, y allí veremos que es más precioso cuidar de nuestro proprio yo.”

Estos son solo algunos de los momentos vividos este año en el Centro Juvenil durante la “cena de los lunes”. Un lugar para compartir, crecer y aprender a vivir.