Historia

El programa AEDI se empezó a formar a finales de la década de los 90. El monseñor Dario Maggi (misionero italiano, ahora Obispo de la Diócesis de Ibarra), era en ese entonces responsable de la Vicaría de Educación de la Arquidiócesis de Portoviejo y de las actividades de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana para la educación. Fue ahí que llegó a su conocimiento un programa experimentado en Galicia (España) desde el año de 1977, llamado Preescolar na Casa (Preescolar en la Casa). En el programa original se formaba a los padres de familia, a través de la radio, la televisión y una revista, con el fin de remediar la falta de instituciones educativas para los niños de 0 a 6 años de edad. El monseñor Maggi pensó en transmitir este tipo de formación al ambiente en el cual él se desenvolvía. De ahí comenzó una labor de adaptación al nuevo contexto, para poder aprovecharlo valorando todas las peculiaridades potenciales de este.

Se empezó con reuniones de formación para padres con niños de 0 a 2 años; más adelante, a medida que los niños crecían y las exigencias de las familias se diversificaban, las actividades empezaron a realizarse según un proceso formulado y reformulado constantemente en respuesta a la verdadera necesidad de las personas. De esta manera se originaron los primeros centros de educación infantil vinculados a las Parroquias de la Diócesis. Más adelante la Vicaría se comprometió a apoyar algunas escuelas de la zona y a volver a abrir otras. A este punto, las actividades de Preescolar en la Casa fueron sistematizadas en un nuevo programa que asumió el nombre de AEDI (Acción Educativa Integrada). Se originaron también actividades de apoyo al estudio, primero para los niños de la escuela primaria y luego también para los adolescentes. Desde el principio, el programa se ha enfocado también en otros ámbitos de la vida de las familias, siempre desde el punto de vista de una integración de la intervención: la salud, la alimentación infantil, el apoyo a la economía familiar, la formación para la paternidad responsable.

En 2001, monseñor Maggi se puso en contacto con la Fundación AVSI para proponer una relación de colaboración. AVSI quedó favorablemente impresionada por la inteligencia educativa de la Vicaría y el planteamiento subsidiario tan correspondiente a sus principios metodológicos, y comenzó a financiar las actividades a través del apoyo a distancia de los niños involucrados en ellas.

En 2004, se inició una extensión del programa en Quito, a cargo de la Fundación Sembrar. Se identificó la zona de intervención y se comenzó una labor de observación e identificación de necesidades. Las actividades de Preescolar en la Casa comenzaron en los primeros meses del año 2005, gracias a la capacitación que las primeras colaboradoras recibieron de parte de los colegas de Portoviejo. Debido a la diferencias existentes entre ambas zonas, una rural y la otra urbana, en Quito las modalidades evolucionaron en base a las exigencias que iban surgiendo. En abril de 2006 se originaron las Guarderías Familiares, según una modalidad completamente nueva. Al final del mismo año, se originó el centro de cuidado diario comunitario "Ojos de Cielo" y el apoyo escolar para los niños de la escuela primaria, en colaboración con la Parroquia; como en Manabí, también se iniciaron actividades de apoyo a la salud y a la economía familiar.

En 2008, gracias al financiamiento del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, se pudo añadir actividades para adolescentes. Así mismo, la ONG Cesal, miembro de la red de la Fundación AVSI, se convirtió en uno de los colaboradores más importantes de la Fundación Sembrar, desarrollando un programa de apoyo al programa AEDI y un proyecto de habitabilidad.