encuentros temáticos

Los encuentros temáticos (con profesionales o visitas a lugares de trabajo) se realizan una vez al mes, con un grupo de 15 a 20 jóvenes y una duración máxima de 2 o 3 horas. Estos momentos buscan que los jóvenes conozcan y  tengan una perspectiva real sobre opciones y oportunidades para su futuro y comprendan las exigencias del mundo laboral. Para ello, es necesaria una coordinación previa con las  empresas, de acuerdo con los

Un tiempo para cada cosa

Es importante que en tu planificación incluyas los tiempos que esperas que tome cada actividad. Recuerda que si consideras que una actividad durará 10 minutos, en tu planificación deberías calcular aproximadamente 13 minutos, teniendo en cuenta el tiempo que toma iniciar y cerrar la tarea. Debes mencionar y mostrar estos tiempos a los participantes, para que sepan qué se espera de ellos. Los tiempos no son una camisa de fuerza, pero sí una guía que ayuda a cumplir los objetivos y a que los participantes den lo mejor de sí. Es clave que comuniques cuánto tiempo ha transcurrido y cuánto queda para terminar la actividad. Además, los participantes pueden tener a su alcance instrumentos que les ayuden a gestionar el tiempo adecuadamente.
Por ejemplo, puede haber un reloj grande visible para todos, evitando así distracciones con relojes personales o celulares. También se pueden usar recursos como cronómetros digitales, relojes de arena, canciones, señales visuales tipo semáforo o cuentas regresivas. Lo importante es que comprendan cómo controlar su tiempo de forma que les permita alcanzar los objetivos de la actividad.
(Bambrick-Santoyo, 2016; Lemov, 2021)

intereses de los jóvenes. En caso de visitas, los jóvenes se movilizan directamente al lugar.

Mi propio Horario

En el caso de los participantes que realizan tareas dirigidas, deben escribir el orden de las actividades que van a realizar. Si por su edad aún no saben escribir, pueden seguir un listado visual. Esto les permite organizarse e identificar si tienen dudas sobre su trabajo. Es un primer acercamiento a la metacognición y a la autonomía. De igual forma, permite que el(la) educador(a) pueda hacer un mejor seguimiento del cumplimiento de las tareas de cada participante.
(Chick, 2013)

CONCIENCIA DE SÍ
Reconocer la realidad, el valor y la dignidad propios. Tomar conciencia de sus propias habilidades y límites.

En caso de ser una visita, al comienzo, el(la) educador(a) realizará un diálogo en el que dará a conocer la empresa y pedirá a los jóvenes que – de forma participativa – pongan atención a lo que sucede durante el recorrido para que identifiquen puestos de trabajo, puedan realizar preguntas sobre cada una de las funciones y entiendan qué habilidades se necesitan para ejecutarlos.

Incorpora el "todavía"

En esta técnica, frente a comentarios tales como “no soy bueno para las matemáticas”, “no entiendo cómo se hace este ejercicio”, “yo no puedo” o “yo no soy capaz”, debes responder a los participantes con la palabra “todavía”, para que utilicen frases como: “todavía no lo sé”, “aún estoy aprendiendo” o “esto me falta por aprender”. Es una técnica sencilla para desarrollar la mentalidad de crecimiento en los participantes, evitando que adopten una mentalidad fija. En otras palabras, es una forma de hacerles entender que sus capacidades no son fijas y que, si se esfuerzan, pueden desarrollarlas.
(Dweck, 2014)

Felicito sin exagerar

Se recomienda no sobreutilizar los elogios, ya que si todo está siempre “excelente”, en algún momento deja de ser significativo y la felicitación pierde su sentido. Se sugiere utilizar refuerzos positivos bien pensados y debidamente merecidos. Asimismo, se recomienda que felicites las acciones y no los atributos personales los participantes.
Por ejemplo, es mejor decir: “Te esforzaste y conseguiste un excelente resultado” en lugar de “Qué inteligente eres”. Es importante que muestres confianza y altas expectativas hacia los participantes, y que sepas diferenciar entre un reconocimiento (cuando se alcanza el objetivo) y un elogio (cuando la persona supera el objetivo).
(Lemov, 2021)

Al final, el(la) educador(a) preguntará en cuál de todos los puestos de trabajo que han visto les gustaría trabajar o cuál les gustaría conocer más, para entender cuáles son sus expectativas sobre el futuro (desarrollo profesional, proyecto de vida, etc.).

Pocas palabras, pocas preguntas

En el caso de los talleres o PELCA, cuando vayas a dar una instrucción, enumera cada paso y exprésa lo utilizando la menor cantidad de palabras posible. Es importante que no te enfoques en decirles a los participantes lo que no deben hacer, sino que, por el contrario, seas específico respecto a lo que deseas que realicen. Las instrucciones deben estar divididas en pasos simples, concretos y presentados en el orden en el que esperas que se ejecuten.
Un ejemplo de instrucciones claras y enumeradas puede ser la utilización de acrónimos. Por ejemplo, para una actividad previamente planificada, puedes pedir a los participantes que trabajen en modo TOTEM:
· Tomar el material
· Organizarse en grupos
· Trabajar ordenadamente
· Empezar la tarea
· Mostrar el resultado
(Bambrick-Santoyo, 2016; Lemov, 2021)

Además, el(la) educador(a) debe incentivar a los jóvenes a iniciar un proceso de verificación sobre lo que han vivido y acompañarles a mantener o recuperar el camino las veces que lo abandonen. En caso de encuentros con personas, de la misma manera, el(la) educador(a) verificará las expectativas generadas sobre el futuro de los jóvenes.

Buscar el momento

Muchas veces, los participantes te abordarán con inquietudes, dudas o comentarios en momentos poco adecuados, como por ejemplo cuando estés trasladándote de la casa a la Fundación o incluso fuera de los espacios de visitas o acompañamientos. Si bien la escucha empática es el método de comunicación más adecuado, querer llegar a todo quizás no sea la mejor estrategia. En ese momento, es mejor evitar pedir a los participantes que te hablen mientras caminas. Lo más seguro es que no puedas prestarles total atención y, finalmente, se sentirán poco escuchados. En estos casos, lo mejor es parar y manifestar tu interés por escuchar, pero explicar que ese no es el momento adecuado. Al mismo tiempo, si esto ocurre con mucha frecuencia, quizás sea bueno que incorpores unos minutos dentro de tu espacio de trabajo en la Fundación para atender dudas y pedir que las solucionen en ese momento.
(Cuddy et al., 2015)

PENSAMIENTO CRÍTICO
Capacidad de conocer, analizar y valorar propuestas y circunstancias de la realidad, usando un criterio de juicio adecuado.

Durante el encuentro, a través de preguntas, el(la) educador(a) ayudará a despertar en los jóvenes la curiosidad, el deseo de conocer, de aprender e incrementar en los jóvenes la apertura intelectual hacia las profesiones que se vayan exponiendo.

Refuerza en positivo

Es importante que utilices un vocabulario empático y positivo los participantes. Concéntrate en la acción realizada y no en los atributos de la persona. Es adecuado invitar a una nueva conducta, en lugar de hacer énfasis en la conducta que no es la esperada.
(Nelsen et al., 2015)

Al finalizar el encuentro, el(la) educador(a) preguntará a los jóvenes qué fue lo que más les llamó la atención y profundizará en las respuestas, ayudándoles a identificar lo que han descubierto o las dudas que se generaron durante la visita, estableciendo un nexo lógico entre lo que han visto y su persona (habilidades, deseos, posibilidades), ayudándoles a emitir un juicio de valor sobre aquello que han observado.

Posturas poderosas

La idea es simple, pero puede aportarte mucho en tus espacios de aprendizaje o visitas domiciliarias. Sabemos que nuestras emociones modifican nuestro estado físico. Si tienes estrés, nervios, sueño o cansancio, tu cuerpo te delatará. El truco es que tu cuerpo también puede modificar tus emociones. Por eso, Cuddy recomienda “hackear” el cerebro y elegir posturas poderosas: los puños en la cintura, como Superman; las manos abiertas y extendidas; los brazos arriba. Todas estas posturas te ayudarán a cambiar el estado de ánimo, lo cual puede ser crucial en momentos del día adía como educador(a). Además, ayudarán a proyectar energía a quienes te acompañan.
(Cuddy et al., 2015)

TOMA DE DECISIONES
Capacidad de enfrentar la realidad y de adherirse a lo que se reconoce como un bien.

El(la) educador(a), durante el diálogo, motivará al joven a investigar más sobre el trabajo que le gustó y lo ayudará a considerar todos los factores de la realidad. Realizará un acompañamiento posterior al joven para verificar las iniciativas tomadas para alcanzar la meta vocacional, motivándole a mantenerlas en el tiempo. En el diálogo final del encuentro, el(la) educador(a) ayudará a los jóvenes a entender la importancia de identificar y apropiarse de modelos y ejemplos positivos, y a comprender qué pasos han dado estas personas para llegar a ser lo que son.

Ahora, dímelo tú

Pide que alguno de los participantes repita las instrucciones que acabas de dar con sus propias palabras. De igual forma, si estás en un taller y das unas instrucciones finales o presentas una actividad que deberán practicar en casa, pide que la madre o el padre la repita con sus propias palabras. Esta técnica puede ser utilizada en cualquier espacio de trabajo.
(Bambrick-Santoyo, 2016)