JORNADA VOCACIONAL

Las jornadas se realizan un sábado al mes, de 08h00 a 17h00, en el Centro Juvenil o en algún lugar experiencial. Cada jornada cuenta con 20 a 30 jóvenes de 12 a 18 años, quienes participan en actividades de trabajo en torno a un oficio (por ejemplo, para abordar la carpintería, se elaboran muebles; para tecnología, se reparan computadoras y redes; para albañilería, se alzan paredes, etc.), mediante labores de mantenimiento de los espacios del Centro Juvenil (o del lugar seleccionado) y del material necesario previamente identificado. La jornada inicia con una presentación del trabajo a realizar y de los oficios/profesiones relacionados (por ejemplo, la albañilería relacionada con la arquitectura, la carpintería con el diseño industrial).

Felicidad en cascada

Muestra alegría y compromiso en tu actividad. Esto no quiere decir que siempre debas hacer actividades que los participantes consideren "divertidas", pero sí debes mostrarte satisfecho (apasionado) con sus logros y transmitir el amor por el aprendizaje. Si demuestras cariño y gratitud hacia los participantes a las que estás brindando apoyo, el sentido de pertenencia aumenta y el ambiente de interacción mejora.
(Lemov, 2021)

Los jóvenes se dividen en grupos con la guía de un(a) educador(a) y realizan las actividades. Un grupo se encarga de preparar el almuerzo para todos los participantes. Durante el almuerzo, se dialoga sobre lo sucedido en la mañana y, seguidamente, se retoman las actividades. Al final de la jornada, se dedica un momento para la reflexión sobre lo aprendido, ayudando a identificar las habilidades

Celebrar al otro

A tu señal, los participantes chasquean los dedos o aplauden para celebrar la intervención de sus compañeros. Esta rutina de felicitación debe enseñarse al inicio del año y practicarse con frecuencia. Recibir refuerzo positivo entre pares mejora el clima del espacio de aprendizaje y aumenta el sentido de pertenencia. Aunque esta técnica propone el chasquido de dedos, la forma de celebración puede variar. Se recomienda que esta sea creada por los participantes.
(MacSuga-Gage et al., 2012)  

puestas en juego y a aclarar su interés vocacional. Durante el primer encuentro del recorrido anual, así como en el último, el(la) educador(a) aplicará a cada joven un cuestionario que permita entender sus expectativas hacia el futuro, ya sea sobre una profesión o un proyecto de vida, así como los cambios y el impacto de la actividad.

Mi planificación la entienden todos

Anticipa detalladamente las acciones que los participantes realizarán. Es importante que visualices la actividad o espacio de aprendizaje e incluyas en tu planificación incluso las técnicas más sencillas. Esto te ayudará para que, al momento de ejecutarlas, tengan claro el cómo y el porqué de cada acción. Asimismo, debe quedar claro qué, cómo y quién quieres que responda o participe. Esto no quiere decir que la planificación sea una camisa de fuerza, pero sí una guía útil para que la actividad fluya.
(Lemov, 2021)

CONCIENCIA DE SÍ
Reconocer la realidad, el valor y la dignidad propios. Tomar conciencia de sus propias habilidades y límites.

Al inicio de la jornada vocacional, el(la) educador(a) realizará una presentación en la que expondrá  

Un tiempo para cada cosa

Es importante que en tu planificación incluyas los tiempos que esperas que tome cada actividad. Recuerda que si consideras que una actividad durará 10 minutos, en tu planificación deberías calcular aproximadamente 13 minutos, teniendo en cuenta el tiempo que toma iniciar y cerrar la tarea. Debes mencionar y mostrar estos tiempos a los participantes, para que sepan qué se espera de ellos. Los tiempos no son una camisa de fuerza, pero sí una guía que ayuda a cumplir los objetivos y a que los participantes den lo mejor de sí. Es clave que comuniques cuánto tiempo ha transcurrido y cuánto queda para terminar la actividad. Además, los participantes pueden tener a su alcance instrumentos que les ayuden a gestionar el tiempo adecuadamente.
Por ejemplo, puede haber un reloj grande visible para todos, evitando así distracciones con relojes personales o celulares. También se pueden usar recursos como cronómetros digitales, relojes de arena, canciones, señales visuales tipo semáforo o cuentas regresivas. Lo importante es que comprendan cómo controlar su tiempo de forma que les permita alcanzar los objetivos de la actividad.
(Bambrick-Santoyo, 2016; Lemov, 2021)

las profesiones técnicas y universitarias que tengan relación con la temática a desarrollarse en el día,

Felicito sin exagerar

Se recomienda no sobre utilizarlos elogios, ya que si todo está siempre “excelente”, en algún momento deja de ser significativo y la felicitación pierde su sentido. Se sugiere utilizar refuerzos positivos bien pensados y debidamente merecidos. Asimismo, se recomienda que felicites las acciones y no los atributos personales los participantes. Por ejemplo, es mejor decir: “Te esforzaste y conseguiste un excelente resultado” en lugar de “Qué inteligente eres”. Es importante que muestres confianza y altas expectativas hacia los participantes, y que sepas diferenciar entre un reconocimiento (cuando se alcanza el objetivo) y un elogio (cuando la persona supera el objetivo).
(Lemov, 2021)

para así ampliar y clarificar las expectativas de los jóvenes hacia el futuro. La presentación durará aproximadamente 20 minutos.
El(la) educador(a), durante el desarrollo de las actividades, conducirá constantemente al joven para que descubra en la acción sus habilidades y límites, dando indicaciones claras para

No pregunto lo obvio

Debes evitar hacer preguntas como: “¿Entendieron?”, “¿Está todo claro?” o preguntas que incluyan afirmaciones generales como: “¿Todos comprendieron cómo se deben batir los ingredientes?”. Frente a este tipo de preguntas, la respuesta de los participantes suele ser poco consciente. Por eso, es mejor formular preguntas concretas y objetivas para verificar si el objetivo realmente se ha cumplido.
Por ejemplo: “Quiero que cada uno piense en un ejemplo de tipos de ingredientes que se utilizan para leudar” (en el caso del taller de cocina), y luego alguien lo comparta. Posteriormente, elegiré al azar a algunos de ustedes para que presenten sus respuestas.
(Lemov, 2021; Banco Mundial, 2021)

favorecer su involucramiento y verificando su atención a todo lo que sucede en el entorno (por ejemplo, el/la educador/a está martillando y le faltan clavos; el joven debe asistirle ágilmente).

Felicito sin exagerar

Se recomienda no sobre utilizarlos elogios, ya que si todo está siempre “excelente”, en algún momento deja de ser significativo y la felicitación pierde su sentido. Se sugiere utilizar refuerzos positivos bien pensados y debidamente merecidos. Asimismo, se recomienda que felicites las acciones y no los atributos personales los participantes.
Por ejemplo, es mejor decir: “Te esforzaste y conseguiste un excelente resultado” en lugar de “Qué inteligente eres”. Es importante que muestres confianza y altas expectativas hacia los participantes, y que sepas diferenciar entre un reconocimiento (cuando se alcanza el objetivo) y un elogio (cuando la persona supera el objetivo).
(Lemov, 2021)

Finalmente, se realizará un diálogo sobre lo acontecido en el día para entender si sus expectativas hacia el futuro han cambiado o se están aclarando después de la experiencia vivida. El diálogo durará aproximadamente 30 minutos.

Un tiempo para cada cosa

Es importante que en tu planificación incluyas los tiempos que esperas que tome cada actividad. Recuerda que si consideras que una actividad durará 10 minutos, en tu planificación deberías calcular aproximadamente 13 minutos, teniendo en cuenta el tiempo que toma iniciar y cerrar la tarea. Debes mencionar y mostrar estos tiempos a los participantes, para que sepan qué se espera de ellos. Los tiempos no son una camisa de fuerza, pero sí una guía que ayuda a cumplir los objetivos y a que los participantes den lo mejor de sí. Es clave que comuniques cuánto tiempo ha transcurrido y cuánto queda para terminar la actividad. Además, los participantes pueden tener a su alcance instrumentos que les ayuden a gestionar el tiempo adecuadamente.
Por ejemplo, puede haber un reloj grande visible para todos, evitando así distracciones con relojes personales o celulares. También se pueden usar recursos como cronómetros digitales, relojes de arena, canciones, señales visuales tipo semáforo o cuentas regresivas. Lo importante es que comprendan cómo controlar su tiempo de forma que les permita alcanzar los objetivos de la actividad.
(Bambrick-Santoyo, 2016; Lemov, 2021)

PENSAMIENTO CRÍTICO
Capacidad de conocer, analizar y valorar propuestas y circunstancias de la realidad, usando un criterio de juicio adecuado.

En el momento de la presentación inicial, el(la) educador(a) debe ayudar a los jóvenes a establecer un nexo lógico entre las profesiones y oficios mediante preguntas (por ejemplo: ¿Quién construye los muebles que diseña un diseñador?). Durante la jornada y la realización de las actividades, el(la) educador(a) aprovechará todos los momentos para dialogar con los jóvenes y suscitar preguntas y curiosidad sobre el mundo exterior (el mundo de las empresas y grandes fábricas, los estudios necesarios para ciertas profesiones, etc.), ayudándoles a comprender la conveniencia y el beneficio de desarrollar su apertura intelectual y deseo de conocer.

las TRES gratitudes

Dada la alta relación que existe entre las emociones, el desempeño y el aprendizaje, lograr un grupo de los participantes motivado y feliz es clave para el proceso educativo. Shawn Achor sostiene dos premisas que pueden aplicarse al espacio de aprendizaje. En primer lugar, afirma que la felicidad depende en un 90% de cómo el cerebro procesa la información, y solo en un 10% de factores externos. En segundo lugar, explica que podemos “hackear” la fórmula de la felicidad al programar nuestro cerebro para procesar la información de manera positiva. Dado que un hábito tarda 21 días en formarse, propone escribir tres gratitudes diarias durante ese período. En esta técnica, pide a los participantes que escriban tres cosas por las que estén agradecidos al inicio de cada sesión, ya sea en una visita domiciliaria o en el la Fundación, con el objetivo de ayudarlos a cambiar su mentalidad. Durante los primeros días, puedes modelar el ejercicio escribiendo gratitudes tanto simples como complejas. Por ejemplo: "Agradezco poder respirar"; "agradezco que hoy desayuné acompañado de un rico café"; "agradezco que mi hijo esté mejor de salud". Además, se recomienda cronometrarla actividad, dando cada vez menos tiempo para fomentar que se convierta en un hábito que surja de manera espontánea.
(Achor, 2011)

Durante el tiempo del almuerzo, el(la) educador(a) preguntará a los jóvenes sobre la experiencia vivida en la primera parte de la jornada, ayudándoles a profundizar en sus respuestas y lanzando hipótesis para que puedan verificar durante la segunda parte de la jornada su satisfacción y aprendizaje, estimulando así su capacidad de analizar y valorar propuestas

Distancia oportuna

La distancia oportuna que se debe mantener con los participantes es clave para su aprendizaje. Debes asegurarte de respetar su espacio personal, pero también de brindarles cercanía y una escucha individualizada. Es fundamental que siempre te pongas a su altura cuando estés hablando con los participantes, que los mires a los ojos y que tu cuerpo esté orientado en su dirección. También es importante que, cuando haya una pregunta o una retroalimentación personal, te acerques a ellos y evites llamar su atención frente al resto del grupo si están en espacios compartidos. Tener una aproximación individual hacia cada participante que se vean a sí mismos como seres integrales, únicos e irrepetibles, y se elimina la idea de los participantes como un número o una simple parte del colectivo.
(Gamboa et al., 2017)

(por ejemplo, si durante la mañana no se encontraron a gusto haciendo algo, por la tarde cambian de grupo o de actividad). Antes de terminar el almuerzo e iniciar la segunda parte de la jornada, el(la) educador(a) pedirá a los jóvenes sugerencias sobre cómo desarrollar la actividad (por ejemplo, según lo observado, cómo mejorar el proceso de fabricación).

Comenta y reflexiona

Es una rutina instruccional en la que los participantes, junto con un par, tienen una breve conversación, en voz baja, sobre un contenido específico del taller. El tema a conversar debe ser definido por ti, y además serás quien se encargue de cronometar la conversación y, posteriormente, guiar una puesta en común de las reflexiones de los participantes. Esta rutina ayuda enormemente a que, frente a un tema nuevo, los participantes conecten conocimientos previos y, por lo tanto, estén más involucrados en la actividad. Además, asegura la participación de todos y fomenta la escucha empática y la inclusión.
(Lemov, 2021)

Se finalizará con un diálogo en el que el(la) educador(a) retomará las sugerencias lanzadas en el almuerzo y la experiencia del día.
El(la) educador(a) favorecerá que los jóvenes realicen un juicio de valor partiendo de la pregunta: ¿Qué les gustó y qué no de lo que realizaron durante el día y por qué?

Celebrar al otro

A tu señal, los participantes chasquean los dedos o aplauden para celebrar la intervención de sus compañeros. Esta rutina de felicitación debe enseñarse al inicio del año y practicarse con frecuencia. Recibir refuerzo positivo entre pares mejora el clima del espacio de aprendizaje y aumenta el sentido de pertenencia. Aunque esta técnica propone el chasquido de dedos, la forma de celebración puede variar. Se recomienda que esta sea creada por los participantes.
(MacSuga-Gage et al., 2012)  

TOMA DE DECISIONES
Capacidad de enfrentar la realidad y de adherirse a lo que se reconoce como un bien.

Al inicio de las actividades, el(la) educador(a) identificará y designará a algunos jóvenes responsables de los equipos, distribuidos según las funciones y actividades hasta el final de la jornada, y verificará si estos logran desempeñar sus tareas de forma responsable.

Técnica 22: Aportar luz y no calor

En algunas ocasiones podemos encontrarnos con situaciones difíciles o malentendidos entre el educador y el estudiante y/o su familia. Algunos temas ya son acalorados de por sí, lo cual es normal. Es importante que al hablar mantengas la calma y procures mantenerte objetivo (no subjetivo) bajo la situación en la que te encuentras. Si formas parte de una pequeña discusión recuerda aportar luz y no calor. Para esto debes escuchar con atención la opinión del otro, por mucho que estés en desacuerdo, y debes reconocer que su punto de vista también es válido. Tu objetivo será dejar que entren rayos de luz sobre el tema, y así abrir la
discusión, respetando el punto de vista de la familia, y procurando que comprendan el tuyo. Mantener la calma nunca falla.

Durante la jornada, el(la) educador(a) deberá generar situaciones en las que todos los jóvenes tengan que resolver problemas y establecer prioridades, utilizando estos eventos para evaluar y corregir de forma inmediata.

Incorpora el "todavía"

En esta técnica, frente a comentarios tales como “no soy bueno para las matemáticas”, “no entiendo cómo se hace este ejercicio”, “yo no puedo” o “yo no soy capaz”, debes responder a los participantes con la palabra “todavía”, para que utilicen frases como: “todavía no lo sé”, “aún estoy aprendiendo” o “esto me falta por aprender”. Es una técnica sencilla para desarrollar la mentalidad de crecimiento en los participantes, evitando que adopten una mentalidad fija. En otras palabras, es una forma de hacerles entender que sus capacidades no son fijas y que, si se esfuerzan, pueden desarrollarlas.
(Dweck, 2014)

Finalmente, el(la) educador(a) evaluará si las actividades sugeridas durante el almuerzo se realizan con una orientación hacia el bien común; en caso contrario, se les volverán a plantear las mismas ideas desde esta perspectiva, ayudándoles a entender su importancia (por ejemplo, una mesa que inicialmente se quiera hacer pequeña, puede construirse más grande para que más personas puedan utilizarla).

Soy ejemplo

Muéstrate sereno, seguro y contento dentro de tu espacio de aprendizaje o visita domiciliaria. La voz firme no se refiere a un tono fuerte o sarcástico, sino a uno que transmita calma, empatía y empoderamiento. La voz debe estar acompañada de expresiones faciales y movimientos corporales que reflejen atención, tranquilidad, seguridad, respeto y empatía hacia los demás. Dependiendo del tipo de actividad, puedes mostrar mayor o menor formalidad en tu forma de expresarte.
(Lemov, 2021)