La actividad se realiza en época de vacaciones escolares durante 3 semanas (julio-agosto), en una jornada de 09h00 a 13h00, con una temática establecida como hilo conductor – normalmente una película – para desarrollar diferentes actividades diarias como dibujo, pintura, manualidades, juegos grupales y de competencia, entre otros. Un grupo de jóvenes responsables de 14 a 18 años organiza y guía actividades para niños de 5 a 13 años,
Es importante que en tu planificación incluyas los tiempos que esperas que tome cada actividad. Recuerda que si consideras que una actividad durará 10 minutos, en tu planificación deberías calcular aproximadamente 13 minutos, teniendo en cuenta el tiempo que toma iniciar y cerrar la tarea. Debes mencionar y mostrar estos tiempos a los participantes, para que sepan qué se espera de ellos. Los tiempos no son una camisa de fuerza, pero sí una guía que ayuda a cumplir los objetivos y a que los participantes den lo mejor de sí. Es clave que comuniques cuánto tiempo ha transcurrido y cuánto queda para terminar la actividad. Además, los participantes pueden tener a su alcance instrumentos que les ayuden a gestionar el tiempo adecuadamente.
Por ejemplo, puede haber un reloj grande visible para todos, evitando así distracciones con relojes personales o celulares. También se pueden usar recursos como cronómetros digitales, relojes de arena, canciones, señales visuales tipo semáforo o cuentas regresivas. Lo importante es que comprendan cómo controlar su tiempo de forma que les permita alcanzar los objetivos de la actividad.
(Bambrick-Santoyo, 2016; Lemov, 2021)
proponiéndose como ejemplo a imitar y seguir. Cada día – después de un momento grupal inicial con dinámica, himno y proyección de un fragmento escogido de la película – los niños se dividen en grupos de 30 a 40 con dos o tres
Verbaliza tus errores y aprendizajes. Comenta que equivocarse es una de las mejores formas de aprender, y reconoce que no siempre tienes las respuestas a todas las preguntas, pero sí la intención de investigarlas. Expresa también cuándo asumes retos y cuáles son sus consecuencias. Cuanto más cómodo te sientas con la idea de equivocarte, más cómodos se sentirán los participantes, favoreciendo así un ambiente de aprendizaje adecuado.
(Lemov, 2021)
jóvenes como guías y desarrollan actividades previamente planificadas. Al final de la mañana, todos los niños se
Al momento de planificar, debes procurar que en el espacio de aprendizaje exista al menos una actividad que promueva el aprendizaje activo de los participantes. Asegúrate de que no seas solo tú quien manipula el conocimiento o desarrolla la destreza.
Por ejemplo, se pueden organizar grupos de trabajo en los que se identifiquen líderes que fomenten la participación de los demás.
reúnen para un saludo y canto final. Los jóvenes desayunan y almuerzan juntos con la guía de los educadores; por un lado, para preparar el contenido que se ofrecerá a los niños durante el día; y, por otro, para reflexionar sobre la experiencia de la mañana y, seguidamente, planificar las actividades del día siguiente.
A tu señal, los participantes chasquean los dedos o aplauden para celebrar la intervención de sus compañeros. Esta rutina de felicitación debe enseñarse al inicio del año y practicarse con frecuencia. Recibir refuerzo positivo entre pares mejora el clima del espacio de aprendizaje y aumenta el sentido de pertenencia. Aunque esta técnica propone el chasquido de dedos, la forma de celebración puede variar. Se recomienda que esta sea creada por los participantes.
(MacSuga-Gage et al., 2012)

Al iniciar la jornada, el(la) educador(a) recordará la importancia de mantener limpios y ordenados los espacios con el
Todo lo que hacemos – y también lo que dejamos de hacer – comunica. Bajo esta premisa, siempre estás comunicándote: desde tu forma de hablar hasta tu forma de vestir y moverte. Por eso, tu postura corporal debe ser cuidadosamente considerada. Uno de los principios básicos es priorizar las “poses poderosas” y evitar posturas que transmitan indecisión, frustración u otras emociones que no contribuyen al aprendizaje. “Extenderse” es una buena forma de empezar. Para ello, evita hablar entrelazando las manos o cruzando los dedos, los brazos o las piernas. Por el contrario, procura extenderte físicamente y encontrar posturas que te resulten cómodas, pero que al mismo tiempo comuniquen interés y atención. También es recomendable evitar jugar repetidamente con objetos como anillos, aretes, bolsillos o esferos. Esta técnica es sencilla, se puede incorporar con la práctica, y es útil tanto en las visitas domiciliarias como en los encuentros en el centro.
(Cuddy, 2012)
los espacios con el fin de desarrollar su capacidad de atención a lo que sucede en el ambiente.
En el caso de talleres, tareas o sesiones de PELCA, genera entre dos y tres hábitos de atención adecuados al nivel y edad de los participantes. Es importante que estos se practiquen con regularidad, para que luego formen parte de la rutina de la actividad. Los hábitos de atención permiten que los participantes sepan hacia dónde dirigir su concentración, promoviendo así la atención focalizada.
Algunos ejemplos son:
· El(la)educador(a) dice: “Ojos aquí”
· Los participantes responden: “Ojos a ti”.
· El(la)educador(a) dice: “Helado, helado”.
· Los participantes responden: “¡Me quedo congelado!”
· El(la)educador(a) hace una serie determinada de aplausos y los participantes la repiten.
· El(la)educador(a) dice: “El que me esté poniendo atención, ponga su mano en la cabeza”, y los participantes cumplen con la instrucción.
(Watson, 2014)
El(la) educador(a) delegará responsabilidades a los jóvenes (guiar un grupo, distribuir material, tomar asistencia, etc.) para que tomen conciencia de sus habilidades y límites, y estas puedan ser potenciadas o corregidas durante el periodo de la colonia.
Anticipa detalladamente las acciones que los participantes realizarán. Es importante que visualices la actividad o espacio de aprendizaje e incluyas en tu planificación incluso las técnicas más sencillas. Esto te ayudará para que, al momento de ejecutarlas, tengan claro el cómo y el porqué de cada acción. Asimismo, debe quedar claro qué, cómo y quién quieres que responda o participe. Esto no quiere decir que la planificación sea una camisa de fuerza, pero sí una guía útil para que la actividad fluya.
(Lemov, 2021)
Finalmente, según las dificultades y límites detectados, el(la) educador(a) ayudará al joven a superar estos fracasos, a recuperar fácilmente el camino (resiliencia) y lo motivará a intentarlo de nuevo. Además buscará
En esta técnica, frente a comentarios tales como “no soy bueno para las matemáticas”, “no entiendo cómo se hace este ejercicio”, “yo no puedo” o “yo no soy capaz”, debes responder a los participantes con la palabra “todavía”, para que utilicen frases como: “todavía no lo sé”, “aún estoy aprendiendo” o “esto me falta por aprender”. Es una técnica sencilla para desarrollar la mentalidad de crecimiento en los participantes, evitando que adopten una mentalidad fija. En otras palabras, es una forma de hacerles entender que sus capacidades no son fijas y que, si se esfuerzan, pueden desarrollarlas. Esta técnica es fácilmente aplicable tanto en tareas dirigidas como en visitas, talleres y PELCA.
(Dweck, 2014)
Además, buscará que el joven aprenda a aceptar positivamente la corrección y mantenga vivas las expectativas hacia el futuro (por ejemplo, desarrollo de habilidades para una cierta profesión).
De la misma manera, el joven está invitado a replicar con los niños las mismas indicaciones y sugerencias que se le han confiado.
Al inicio de cada encuentro o de un tema nuevo, ya sea en talleres o en PELCA, haz preguntas que vinculen el nuevo conocimiento con aquello que los participantes ya saben. Esto permite que se activen las conexiones neuronales y que la información se retenga con mayor facilidad. Asimismo, esta técnica ayuda a reducir el olvido de información clave que pudo haber sido compartida algunos días o semanas antes.
(Banco Mundial, 2021)
Durante el tiempo del almuerzo, el(la) educador(a) preguntará a los jóvenes sobre la experiencia hecha durante la
Es una rutina instruccional en la que los participantes, junto con un par, tienen una breve conversación, en voz baja, sobre un contenido específico del taller. El tema a conversar debe ser definido por ti, y además serás quien se encargue de cronometar la conversación y, posteriormente, guiar una puesta en común de las reflexiones de los participantes. Esta rutina ayuda enormemente a que, frente a un tema nuevo, los participantes conecten conocimientos previos y, por lo tanto, estén más involucrados en la actividad. Además, asegura la participación de todos y fomenta la escucha empática y la inclusión.
(Lemov, 2021)
hecha durante la primera parte de la jornada, ayudándoles a profundizar lo que dicen, planteando hipótesis para verificar al día siguiente y estimulando su capacidad de analizar o valorar propuestas (por ejemplo, si durante la mañana tuvieron una dificultad con un niño o a la hora de trabajar en equipo, el día siguiente deberán considerar algún cambio en su postura para conseguir los objetivos propuestos).
Es importante que planifiques preguntas que sean interesantes, desafiantes y claras. Evita las preguntas retóricas, ya que el hecho de que parezcan tener una respuesta “obvia” puede hacer que los participantes pierdan interés en responderlas y no participen activamente en la actividad.
Por ejemplo, en lugar de preguntar “¿Comprendieron?”, formula preguntas que comiencen con expresiones como: “¿Cuál es la relación entre...?”o “¿Cómo explicarías este asunto a alguien que no sabe nada del tema?”.
(Banco Mundial, 2021)
Además, el(la) educador(a) favorecerá que los jóvenes realicen un juicio de valor al contar las experiencias vividas en la mañana, partiendo de la pregunta ¿qué han aprendido de lo sucedido hoy? Antes de terminar el almuerzo e iniciar la segunda parte de la jornada, el(la) educador(a) pedirá a los jóvenes sugerencias sobre cómo mejorar la acogida de los niños y el desarrollo de las actividades.
La película escogida para cada colonia servirá de hilo conductor para los momentos grupales iniciales con los niños, donde – a través de preguntas como ¿qué ha sucedido en esta parte de la película?, ¿qué estaba sucediendo a los personajes?, ¿qué aprendemos de ellos? – se les ayudará a desarrollar su deseo de conocer, de descubrir el porqué de las cosas y de emitir un juicio de valor.
Espera un tiempo apropiado para que los participantes estén listos para responder. Esto fomenta la atención y evita la frustración. Por otro lado, también es clave que no modifiques la pregunta (después de haberla hecho) por pensar que es muy compleja para los participantes. Es más apropiado que la repitas y les des mayor tiempo para discutirla y responder.
(Banco Mundial, 2021; Lemov, 2021)
Durante el desarrollo de las actividades, los educadores asignarán a los jóvenes tareas específicas y estarán atentos a su desenvolvimiento mientras las realizan. Posteriormente – especialmente durante
En el caso de los talleres o PELCA, cuando vayas a dar una instrucción, enumera cada paso y exprésa lo utilizando la menor cantidad de palabras posible. Es importante que no te enfoques en decirles a los participantes lo que no deben hacer, sino que, por el contrario, seas específico respecto a lo que sí deseas que realicen. Las instrucciones deben estar divididas en pasos simples, concretos y presentados en el orden en el que esperas que se ejecuten.
Un ejemplo de instrucciones claras y enumeradas puede ser la utilización de acrónimos. Por ejemplo, para una actividad previamente planificada, puedes pedir a los participantes que trabajen en modo TOTEM:
· Tomar el material
· Organizarse en grupos
· Trabajar ordenadamente
· Empezar la tarea
· Mostrar el resultado
(Bambrick-Santoyo, 2016; Lemov, 2021)
durante el tiempo del almuerzo – verificarán con ellos si su desempeño fue responsable o se identificarán factores que obstaculizan el desarrollo de sus tareas.
Durante el desarrollo de la colonia, será importante fomentar actividades orientadas hacia el bien común (no generar residuos, mantener limpios los espacios internos y externos del Centro Juvenil a través de unas mingas en las calles aledañas, etc.).
Cuando una rutina, transición o procedimiento no se dio de la forma correcta, la mejor manera de corregirlo es practicando el ejercicio nuevamente. Para eso, puedes decir frases como: "Buen trabajo. Lo hicieron bien. Ahora vamos a intentar hacerlo excelente" o "Creo que nos faltó poner atención a lo que hicimos, vamos a intentarlo de nuevo". Esta técnica promueve el trabajo de excelencia en grupo e impulsa las altas expectativas.
(Lemov, 2021)
Durante el desayuno, el(la) educador(a) expondrá la estructura de la jornada; después, iniciará un
Una de las acciones más desafiantes para un(a) educador(a) es entregar instrucciones claras. Para lograrlo, enumera tus indicaciones y trata de expresarlas con la menor cantidad de palabras posible. Es importante no enfocarse en decir a los participantes lo que no deben hacer, sino que, por el contrario, seas específico en lo que deseas que realicen. Las instrucciones deben estar fragmentadas en pasos simples, ser concretas y presentarse en el orden en que esperas que se ejecuten. Para captar la atención de todos, se recomienda que las instrucciones no se den únicamente de forma oral, sino que también estén acompañadas de apoyos visuales o texto escrito. Asimismo, se sugiere que las instrucciones sean repetitivas, es decir, que utilices siempre las mismas frases para actividades que se repiten constantemente en los espacios de aprendizaje.
Por ejemplo, en los talleres, el(la) educador(a) explicará de manera secuencial y clara las actividades a desarrollar, apoyándose en materiales visuales y recordando siempre los aspectos clave a tener en cuenta durante el desarrollo del taller.
En el caso de los talleres o PELCA, cuando vayas a dar una instrucción, enumera cada paso y exprésa lo utilizando la menor cantidad de palabras posible. Es importante que no te enfoques en decirles a los participantes lo que no deben hacer, sino que, por el contrario, seas específico respecto a lo que sí deseas que realicen. Las instrucciones deben estar divididas en pasos simples, concretos y presentados en el orden en el que esperas que se ejecuten.
Un ejemplo de instrucciones claras y enumeradas puede ser la utilización de acrónimos. Por ejemplo, para una actividad previamente planificada, puedes pedir a los participantes que trabajen en modo TOTEM:
· Tomar el material
· Organizarse en grupos
· Trabajar ordenadamente
· Empezar la tarea
· Mostrar el resultado
(Bambrick-Santoyo, 2016; Lemov, 2021)
después, iniciará un diálogo donde será el primero en manifestar a los participantes qué es lo que espera para sí de la jornada; luego, realizará preguntas como ¿por qué han venido? o ¿qué esperan de este día?, para generar un clima donde ellos empiecen a expresar sus sentimientos, deseos, opiniones. Lo mismo deberán hacer los jóvenes con los niños al empezar el día.
Piensa siempre en el objetivo del encuentro antes que en las actividades y respóndete: ¿Qué quiero lograr que los participantes aprendan en esta sesión? Con eso en mente, debes redactar los objetivos, las actividades y la forma de su evaluación (en caso de que sea aplicable, por ejemplo, talleres o PELCA). Es importante que los objetivos sean alcanzables, medibles, específicos, realistas y con una duración limitada, para verificar su cumplimiento al final del encuentro o tema. A este tipo de objetivos se les conoce como SMART por sus siglas en inglés.
(Bjerke & Ranger, 2017; Bambrick-Santoyo, 2016)
El(la) educador(a), sea durante el desayuno o el almuerzo, favorecerá constantemente que los jóvenes expresen entre ellos sus sentimientos, deseos y opiniones (por ejemplo, si un joven ve en otro una postura equivocada, interviene para corregir). Además, el(la) educador(a) pedirá y dará constantemente retroalimentación a los jóvenes para verificar lo comprendido durante los
Es importante que utilices un vocabulario empático y positivo los participantes. Concéntrate en la acción realizada y no en los atributos de la persona. Es adecuado invitar a una nueva conducta, en lugar de hacer énfasis en la conducta que no es la esperada.
(Nelsen et al., 2015)
diálogos, ayudará al joven a expresar sus ideas de una manera coherente y clara; y a los demás, a poner en práctica la escucha con atención (involucrando todos sus sentidos). Asimismo, el joven será invitado a poner en práctica con los niños estas mismas sugerencias recibidas por el(la) educador(a).
En esta técnica, debes demostrar escucha y empatía hacia los participantes. Para ello, es clave el parafraseo de sus ideas y sentimientos, evitando brindar tu opinión o emitir juicios de valor. Esta técnica permite que los participantes se sientan escuchados y, además, que puedan oír en boca de otra persona lo que están expresando. Esto hace que sus emociones y opiniones se vuelvan más objetivas. Cuando una situación se percibe de forma más objetiva, es más fácil que una persona pueda resolverla por sí misma. En los casos necesarios, después de que el miembro de la familia haya terminado de expresarse, puedes hacerle preguntas generales y dirigidas para que encuentre una solución a su problema.
Por ejemplo, si un participante se está quejando del trato de sus compañeros, tú debes repetir lo que él o ella dice con tus propias palabras, preguntando: "¿Lo que quieres decir es que te pone triste que tus compañeros no quieran jugar contigo?" Luego puedes continuar con otras preguntas como: "¿Por qué crees que esto sucede?" o "¿Cómo crees que se puede resolver esta situación?".
(Cuddy et al., 2015; Covey, 2023)
Los educadores solicitarán que los jóvenes trabajen constantemente juntos y por un objetivo común.
Durante todo el desarrollo de la colonia, los educadores valorarán las habilidades y dificultades de los jóvenes al estar con los niños, y pedirán a aquellos más hábiles que ayuden a sus compañeros, para favorecer su capacidad de acompañar y ayudar a los otros (a otros jóvenes y a los niños mismos) aportando con sus propios conocimientos y habilidades.
Se recomienda no sobreutilizar los elogios, ya que si todo está siempre “excelente”, en algún momento deja de ser significativo y la felicitación pierde su sentido. Se sugiere utilizar refuerzos positivos bien pensados y debidamente merecidos. Asimismo, se recomienda que felicites las acciones y no los atributos personales los participantes.
Por ejemplo, es mejor decir: “Te esforzaste y conseguiste un excelente resultado” en lugar de “Qué inteligente eres”. Es importante que muestres confianza y altas expectativas hacia los participantes, y que sepas diferenciar entre un reconocimiento (cuando se alcanza el objetivo) y un elogio (cuando la persona supera el objetivo).
(Lemov, 2021)
Los jóvenes, estando a la cabeza de los distintos grupos de niños, desarrollarán, poco a poco, su capacidad de guiar y motivar a otros para realizar acciones hacia un objetivo común. La película escogida en cada colonia ayudará a que los jóvenes y los niños se apropien de modelos positivos a través de los protagonistas. De la misma manera, la cercanía de los jóvenes con los educadores y de los niños con los
Pregunta a los participantes sobre sus intereses y tenlos en cuenta en la planificación; esto hace que quieran participar más activamente. Puede ser tan sencillo como brindar ejemplos relacionados con lo que deseas explicar, tomando en cuenta sus intereses – como personajes de una película, juegos, profesiones, etc. – hasta realizar un proyecto interdisciplinario basado en ese tema. La clave está en que anotes en un pequeño cuaderno los principales intereses de los participantes, y que esto te sirva como un recordatorio constante dentro de tu planificación. Para obtener información sobre sus intereses, puedes hacer preguntas orales o pedirles que completen un formato físico.
(Renzulli, 2023; Cherkas, 1992)
con los jóvenes, en el día a día, favorecerá la apropiación de ejemplos de vida positivos.
Enseña un modelo de excelencia de lo que esperas de los participantes (ya sea en los espacios que comparten en la Fundación o durante las visitas domiciliarias), pero es importante mencionar que cada uno de ellos debe poner su toque personal, siempre que la actividad lo permita. De esta manera, las expectativas se mantienen altas, pero al mismo tiempo se fomenta la autonomía y la creatividad.
Por ejemplo, en los talleres puedes enseñar un modelo de lo que esperas que realicen ese día en arte, cocina, u otra actividad.
En el caso de PELCA, también puedes modelar primero tú, incluso con el apoyo de un muñeco (en el caso de actividades con bebés), y ejemplificar lo que se debe hacer.
(Bambrick-Santoyo, 2016)