TALLERES DE OFICIOS

Los talleres se realizan semanalmente en dos jornadas en las aulas del Centro Juvenil, de 8h30 a 10h30 y de 15h00 a 17h00. Cada taller cuenta con un mínimo de 10 jóvenes de 12 a 18 años y un máximo de 20. Los talleres pueden variar según los intereses detectados (cocina, carpintería, arte, etc.), pudiendo el joven escoger un máximo de dos talleres a los que asistir durante la semana.

interés en los intereses

Pregunta a los participantes sobre sus intereses y tenlos en cuenta en la planificación; esto hace que quieran participar más activamente. Puede ser tan sencillo como brindar ejemplos relacionados con lo que deseas explicar, tomando en cuenta sus intereses – como personajes de una película, juegos, profesiones, etc. – hasta realizar un proyecto interdisciplinario basado en ese tema. La clave está en que anotes en un pequeño cuaderno los principales intereses de los participantes, y que esto te sirva como un recordatorio constante dentro de tu planificación. Para obtener información sobre sus intereses, puedes hacer preguntas orales o pedirles que completen un formato físico.
(Renzulli, 2023; Cherkas, 1992)

En estos espacios, los jóvenes pueden descubrir sus talentos y habilidades, adquirir nuevos conocimientos y relacionarse con otros de su edad. El material utilizado debe favorecer el mínimo de desperdicio y el aporte de los jóvenes.

Con la mente en el objetivo

Piensa siempre en el objetivo de la actividad antes que en las acciones y respóndete: ¿Qué quiero lograr que los participantes aprendan en esta sesión? Con eso en mente, debes redactar los objetivos, las actividades y la forma de su evaluación (en caso de que sea aplicable, por ejemplo, talleres o PELCA). Es importante que los objetivos sean alcanzables, medibles, específicos, realistas y con una duración limitada, para verificar su cumplimiento al final del encuentro o tema. A este tipo de objetivos se les conoce como SMART por sus siglas en inglés.
(Bjerke & Ranger, 2017; Bambrick-Santoyo, 2016)  

CONCIENCIA DE SÍ
Reconocer la realidad, el valor y la dignidad propios. Tomar conciencia de sus propias habilidades y límites.

Al inicio, el(la) educador(a) propondrá a los jóvenes organizar y mantener limpio el espacio donde se desarrollará la actividad; así podrá fomentar su capacidad de atención a lo que sucede en su entorno (por ejemplo, el orden y el material adecuado, la limpieza, la presencia de jóvenes con necesidades particulares). Seguidamente, les mostrará a los jóvenes las distintas herramientas e implementos, su uso correcto y lo que se elaborará en el taller. Se pedirá a algunos jóvenes que

Lo que ellos hacen mientras yo hago

Sabemos que planificas lo que realizarás en tu espacio de aprendizaje, pero también debes incluir en tu planificación (ya sea en el documento principal, en apuntes o en un formato aparte) una sección que indique qué estarán haciendo los participantes durante cada momento del aprendizaje.
Por ejemplo, mientras estás dando una explicación, puedes decir a los participantes que estén atentos a ciertas ideas clave o que tomen nota de lo que les parezca más útil o interesante. Esto te permite establecer expectativas claras y evitar que haya momentos desperdiciados.

muestren el uso de las herramientas para verificar si estuvieron atentos. El(la) educador(a) dividirá el proceso de elaboración según tareas y grupos; luego preguntará a los participantes en qué momento de la ejecución han identificado sus habilidades o límites. A los jóvenes que no logren identificarlas, se les asignará una nueva tarea y se les acompañará durante su realización para que puedan darse cuenta de estas. También, verificará si los jóvenes siguen instrucciones y se ayudan entre ellos durante el desarrollo del taller.

Refuerza en positivo

Es importante que utilices un vocabulario empático y positivo con los participantes. Concéntrate en la acción realizada y no en los atributos de la persona. Es adecuado invitar a una nueva conducta, en lugar de hacer énfasis en la conducta que no es la esperada.
(Nelsen et al., 2015)

El(la) educador(a) delegará responsabilidades a los jóvenes (por ejemplo, tomar asistencia, organizar el espacio o el material) para que tomen conciencia de sus habilidades y límites, y estas puedan ser potenciadas o corregidas durante el taller.

Todas las manos a la obra

Al momento de planificar, debes estar pendiente de que en el espacio de aprendizaje por lo menos exista una actividad que promueva el aprendizaje activo de tus alumnos o padres de familia. Asegúrate de que no seas solamente tú quien está manipulando el conocimiento o la destreza.
Ejemplo
Se pueden organizar grupos de trabajo identificando líderes que promuevan la participación a los demás.

Finalmente, según las dificultades y límites detectados, el(la) educador(a) ayudará al joven a superar estos fracasos, a recuperar fácilmente el camino (resiliencia) y lo motivará a intentarlo

Pausa y a trabajar

Cuando una rutina, transición o procedimiento no se dio de la forma correcta, la mejor manera de corregirlo es practicando el ejercicio nuevamente. Para eso, puedes decir frases como: "Buen trabajo. Lo hicieron bien. Ahora vamos a intentar hacerlo excelente" o "Creo que nos faltó poner atención a lo que hicimos, vamos a intentarlo de nuevo". Esta técnica promueve el trabajo de excelencia en grupo e impulsa las altas expectativas.
(Lemov, 2021)

de nuevo. Además, buscará que el joven aprenda a aceptar positivamente la corrección y que mantenga vivas las expectativas hacia el futuro (hacia una profesión o con un proyecto de vida).

Incorpora el "todavía"

En esta técnica, frente a comentarios tales como “no soy bueno para las matemáticas”, “no entiendo cómo se hace este ejercicio”, “yo no puedo” o “yo no soy capaz”, debes responder a los participantes con la palabra “todavía”, para que utilicen frases como: “todavía no lo sé”, “aún estoy aprendiendo” o “esto me falta por aprender”. Es una técnica sencilla para desarrollar la mentalidad de crecimiento en los participantes, evitando que adopten una mentalidad fija. En otras palabras, es una forma de hacerles entender que sus capacidades no son fijas y que, si se esfuerzan, pueden desarrollarlas. Esta técnica es fácilmente aplicable tanto en tareas dirigidas como en visitas, talleres y PELCA.
(Dweck, 2014)

PENSAMIENTO CRÍTICO
Capacidad de conocer, analizar y valorar propuestas y circunstancias de la realidad, usando un criterio de juicio adecuado.

El(la) educador(a) mostrará a los jóvenes propuestas (repisas, recetas, pinturas, etc.) explicando

Demostrar y favorecer la creatividad

Enseña un modelo de excelencia de lo que esperas de los participantes (ya sea en los espacios que comparten en la Fundación o durante las visitas domiciliarias), pero es importante mencionar que cada uno de ellos debe poner su toque personal, siempre que la actividad lo permita. De esta manera, las expectativas se mantienen altas, pero al mismo tiempo se fomenta la autonomía y la creatividad.
Por ejemplo, en los talleres puedes enseñar un modelo de lo que esperas que realicen ese día en arte, cocina, u otra actividad.
En el caso de PELCA, también puedes modelar primero tú, incluso con el apoyo de un muñeco (en el caso de actividades con bebés), y ejemplificar lo que se debe hacer.
(Bambrick-Santoyo, 2016)

su respectiva utilidad u origen, para despertar en ellos el interés, la curiosidad por experimentar y aprender, e incrementar su apertura intelectual. Al mismo tiempo, deberá suscitar en los jóvenes la necesidad de formular preguntas para poder elaborarlo.

Planifica preguntas retadoras para evitar preguntas retóricas

Es importante que planifiques preguntas que sean interesantes, desafiantes y claras. Evita las preguntas retóricas, ya que el hecho de que parezcan tener una respuesta “obvia” puede hacer que los participantes pierdan interés en responderlas y no participen activamente en la actividad.
Por ejemplo, en lugar de preguntar “¿Comprendieron?”, formula preguntas que comiencen con expresiones como: “¿Cuál es la relación entre...?”o “¿Cómo explicarías este asunto a alguien que no sabe nada del tema?”
(Banco Mundial, 2021)

Una vez terminado el taller, el(la) educador(a) preguntará a los jóvenes en qué parte de su vida cotidiana les serviría lo que están aprendiendo, valorando y ayudándoles a entender cómo sus

Dar tiempo a la respuesta

Espera un tiempo apropiado para que los participantes estén listos para responder. Esto fomenta la atención y evita la frustración. Por otro lado, también es clave que no modifiques la pregunta (después de haberla hecho) por pensar que es muy compleja para los participantes. Es más apropiado que la repitas y les des mayor tiempo para discutirla y responder.
(Banco Mundial, 2021; Lemov, 2021)

capacidades pueden aplicarse en otros contextos (casa, estudios, trabajo). Esto favorecerá que establezcan un nexo lógico entre lo aprendido y su cotidianidad, y que emitan un juicio de valor.

Soy Espejo

En esta técnica, debes demostrar escucha y empatía hacia los participantes. Para ello, es clave el parafraseo de sus ideas y sentimientos, evitando brindar tu opinión o emitir juicios de valor. Esta técnica permite que los participantes se sientan escuchados y, además, que puedan oír en boca de otra persona lo que están expresando. Esto hace que sus emociones y opiniones se vuelvan más objetivas. Cuando una situación se percibe de forma más objetiva, es más fácil que una persona pueda resolverla por sí misma. En los casos necesarios, después de que el miembro de la familia haya terminado de expresarse, puedes hacerle preguntas generales y dirigidas para que encuentre una solución a su problema.
Por ejemplo, si un participante se está quejando del trato de sus compañeros, tú debes repetir lo que él o ella dice con tus propias palabras, preguntando: "¿Lo que quieres decir es que te pone triste que tus compañeros no quieran jugar contigo?" Luego puedes continuar con otras preguntas como: "¿Por qué crees que esto sucede?" o "¿Cómo crees que se puede resolver esta situación?". Estas preguntas guía favorecen la autorreflexión y, por ende, la resolución autónoma del conflicto.
(Cuddy et al., 2015)

Crear nexos de aprendizajes

Al inicio de cada encuentro o de un tema nuevo, ya sea en talleres o en PELCA, haz preguntas que vinculen el nuevo conocimiento con aquello que los participantes ya saben. Esto permite que se activen las conexiones neuronales y que la información se retenga con mayor facilidad. Asimismo, esta técnica ayuda a reducir el olvido de información clave que pudo haber sido compartida algunos días o semanas antes.
(Banco Mundial, 2021)

TOMA DE DECISIONES
Capacidad de enfrentar la realidad y de adherirse a lo que se reconoce como un bien.

El(la) educador(a) identificará a los jóvenes que hayan mostrado, durante la actividad, un interés particular y les preguntará: ¿qué cosas nuevas les gustaría crear en el taller?; según sus respuestas,

No pregunto lo obvio

Debes evitar hacer preguntas como: “¿Entendieron?”, “¿Está todo claro?” o preguntas que incluyan afirmaciones generales como: “¿Todos comprendieron cómo se deben batir los ingredientes?”. Frente a este tipo de preguntas, la respuesta de los participantes suele ser poco consciente. Por eso, es mejor formular preguntas concretas y objetivas para verificar si el objetivo realmente se ha cumplido.
Por ejemplo: “Quiero que cada uno piense en un ejemplo de tipos de ingredientes que se utilizan para leudar” (en el caso del taller de cocina), y luego alguien lo comparta. O bien: “Quiero que las mamás y papás presentes me comenten qué materiales podrían tener en casa que les sirvan para elaborar esta misma actividad de PELCA en el hogar”. Posteriormente, elegiré al azar a algunos de ustedes para que presenten sus respuestas.(Lemov, 2021; Banco Mundial, 2021)

les acompañará a identificar nuevas ideas, considerando todos los factores de la realidad y les motivará a implementarlas.

Felicito sin exagerar

Se recomienda no sobre utilizarlos elogios, ya que si todo está siempre “excelente”, en algún momento deja de ser significativo y la felicitación pierde su sentido. Se sugiere utilizar refuerzos positivos bien pensados y debidamente merecidos. Asimismo, se recomienda que felicites las acciones y no los atributos personales los participantes.
Por ejemplo, es mejor decir: “Te esforzaste y conseguiste un excelente resultado” en lugar de “Qué inteligente eres”. Es importante que muestres confianza y altas expectativas hacia los participantes, y que sepas diferenciar entre un reconocimiento (cuando se alcanza el objetivo) y un elogio (cuando la persona supera el objetivo).
(Lemov, 2021)

Durante el desarrollo de la actividad, el(la) educador(a) designará distintas tareas a los jóvenes, evaluará su desempeño para ayudar a los jóvenes a comprender si están actuando de forma responsable o necesitan que les repitan instrucciones, y a identificar factores que no les permitan culminar la actividad.

Instrucciones precisas

Esta técnica sugiere que seas muy preciso al momento de entregar las instrucciones a los participantes. La idea es que sean tan claras que no den lugar a interpretaciones erróneas. Por ejemplo, en lugar de decir: “Guarden su esfero”, se puede decir: “Guarden su esfero en la cartuchera y la cartuchera en la mochila”.
(Lemov, 2021)

Planifico mis instrucciones

Una de las acciones más desafiantes para un(a) educador(a) es entregar instrucciones claras. Para lograrlo, enumera tus indicaciones y trata de expresarlas con la menor cantidad de palabras posible. Es importante no enfocarse en decir a los participantes lo que no deben hacer, sino que, por el contrario, seas específico en lo que deseas que realicen. Las instrucciones deben estar fragmentadas en pasos simples, ser concretas y presentarse en el orden en que esperas que se ejecuten. Para captar la atención de todos, se recomienda que las instrucciones no se den únicamente de forma oral, sino que también estén acompañadas de apoyos visuales o texto escrito. Asimismo, se sugiere que las instrucciones sean repetitivas, es decir, que utilices siempre las mismas frases para actividades que se repiten constantemente en los espacios de aprendizaje.
Por ejemplo, en los talleres, el(la) educador(a) explicará de manera secuencial y clara las actividades a desarrollar, apoyándose en materiales visuales y recordando siempre los aspectos clave a tener en cuenta durante el desarrollo del taller.