Encuentros formativos

Los encuentros se realizan mensualmente en las aulas del Centro Juvenil, en dos horarios (de 9h00 a 11h00 y de 15h00 a 17h00) y constan de seis sesiones, con el fin de ofrecer a los padres la posibilidad de asistir según su disponibilidad. En cada taller participan entre 10 y 15 personas (solo padres de familia). El espacio debe ser acogedor y la disposición de las sillas, preferiblemente en círculo, para facilitar la puesta en común de sus experiencias.  El(la) educador(a) contribuye al desarrollo de una temática previamente planificada empezando normalmente con una dinámica o actividad lúdica y, a continuación, una lluvia de ideas; pero sobre todo aporta desde su propia experiencia y facilita el diálogo entre los presentes a partir de la experiencia. 

Lo que ellos hacen mientras yo hago

Sabemos que planificas lo que realizarás en tu espacio de aprendizaje, pero también debes incluir en tu planificación (ya sea en el documento principal, en apuntes o en un formato aparte) una sección que indique qué estarán haciendo los participantes durante cada momento del aprendizaje.
Por ejemplo, mientras estás dando una explicación, puedes decir a los participantes que estén atentos a ciertas ideas clave o que tomen nota de lo que les parezca más útil o interesante. Esto te permite establecer expectativas claras y evitar que haya momentos desperdiciados.

En los encuentros se abordan temáticas importantes para que aprendan a afrontar la realidad, relacionadas con cinco pilares de interés identificados: la educación y el rol parental en las distintas etapas de crecimiento, la resiliencia, la afectividad, el trabajo y la economía doméstica. Para el desarrollo de la temática, el(la) educador(a) dispone de cinco folletos que la Fundación ha publicado y que ofrecen un punto de partida con el que compararse para la identificación de subtemáticas, dinámicas o ejercicios a realizar. A medida que el(la) educador(a) lo vea conveniente, se pueden introducir momentos más conviviales y/o actividades más prácticas y manuales (por ejemplo, preparar juntos un café o realizar una manualidad) para facilitar el diálogo y el aprendizaje "haciendo juntos".

Con la mente en el objetivo

Piensa siempre en el objetivo del encuentro antes que en las actividades y respóndete: ¿Qué quiero lograr que los participantes aprendan en esta sesión? Con eso en mente, debes redactar los objetivos, las actividades y la forma de su evaluación (en caso de que sea aplicable, por ejemplo, talleres o PELCA). Es importante que los objetivos sean alcanzables, medibles, específicos, realistas y con una duración limitada, para verificar su cumplimiento al final del encuentro o tema. A este tipo de objetivos se les conoce como SMART por sus siglas en inglés.
(Bjerke & Ranger, 2017; Bambrick-Santoyo, 2016)  

CONCIENCIA DE SÍ
Reconocer la realidad, el valor y la dignidad propios. Tomar conciencia de sus propias habilidades y límites.

Antes de iniciar el encuentro, el(la) educador(a) propondrá a un grupo de padres escogidos entre los más participativos, organizar el espacio de encuentro para observar su capacidad de atención a lo que sucede en el ambiente (número de participantes, limpieza de los espacios a usarse, etc.) y reforzar durante el encuentro formativo las debilidades detectadas.
Al inicio del encuentro se propondrá a todos los padres presentes participar en una actividad lúdica en la que se delegarán algunos de ellos (preferiblemente los mismos que organizaron el espacio) como responsables de la actividad. El(la) educador(a) favorecerá el reconocimiento de las habilidades y límites detectadas en la actividad durante un diálogo inmediatamente después. Este momento durará aproximadamente 20 minutos.
A continuación, el(la) educador(a) planteará preguntas a los padres con respecto al tema planificado para el encuentro, para identificar dificultades de su cotidianidad y se pedirá al resto de participantes contribuir con su experiencia o hipótesis de cómo enfrentar los problemas relacionados a

Dar tiempo a la respuesta

Espera un tiempo apropiado para que los participantes estén listos para responder. Esto fomenta la atención y evita la frustración. Por otro lado, también es clave que no modifiques la pregunta (después de haberla hecho) por pensar que es muy compleja para los participantes. Es más apropiado que la repitas y les des mayor tiempo para discutirla y responder.

la temática y superar el fracaso; y así poco a poco conseguir que los padres no abandonen las expectativas que tienen sobre el futuro (por ejemplo, encontrar un trabajo o resolver un conflicto familiar). Este momento durará aproximadamente 20 minutos.

Incorpora el "todavía"

En esta técnica, frente a comentarios tales como “no soy bueno para las matemáticas”, “no entiendo cómo se hace este ejercicio”, “yo no puedo” o “yo no soy capaz”, debes responder a los participantes con la palabra “todavía”, para que utilicen frases como: “todavía no lo sé”, “aún estoy aprendiendo” o “esto me falta por aprender”. Es una técnica sencilla para desarrollar la mentalidad de crecimiento en los participantes, evitando que adopten una mentalidad fija. En otras palabras, es una forma de hacerles entender que sus capacidades no son fijas y que, si se esfuerzan, pueden desarrollarlas. Esta técnica es fácilmente aplicable tanto en tareas dirigidas como en visitas, talleres y PELCA.
(Dweck, 2014)

PENSAMIENTO CRÍTICO
Capacidad de conocer, analizar y valorar propuestas y circunstancias de la realidad, usando un criterio de juicio adecuado.

Para el desarrollo del tema – momento central del encuentro – el(la) educador(a) identificará un acontecimiento actual o de interés común que pueda ayudar a abordar el tema planificado del encuentro para fomentar en los padres el deseo de conocer, aprender, descubrir el porqué de

interés en los intereses

Pregunta a los participantes sobre sus intereses y tenlos en cuenta en la planificación; esto hace que quieran participar más activamente. Puede ser tan sencillo como brindar ejemplos relacionados con lo que deseas explicar, tomando en cuenta sus intereses – como personajes de una película, juegos, profesiones, etc. – hasta realizar un proyecto interdisciplinario basado en ese tema. La clave está en que anotes en un pequeño cuaderno los principales intereses de los participantes, y que esto te sirva como un recordatorio constante dentro de tu planificación. Para obtener información sobre sus intereses, puedes hacer preguntas orales o pedirles que completen un formato físico.
(Renzulli, 2023; Cherkas, 1992)

Comenta y reflexiona

Es una rutina instruccional en la que los participantes, junto con un par, tienen una breve conversación, en voz baja, sobre un contenido específico del taller. El tema a conversar debe ser definido por ti, y además serás quien se encargue de cronometar la conversación y, posteriormente, guiar una puesta en común de las reflexiones de los participantes. Esta rutina ayuda enormemente a que, frente a un tema nuevo, los participantes conecten conocimientos previos y, por lo tanto, estén más involucrados en la actividad. Además, asegura la participación de todos y fomenta la escucha empática y la inclusión.
(Lemov, 2021)

las cosas. Además relacionará constantemente lo tratado con su experiencia personal para ayudar a que los padres verifiquen con su propia experiencia, relacionen lo que escuchan, dicen y  hacen, y logren dar un juicio de valor sobre aquello que están viviendo (una relación afectiva insana, una postura equivocada en el trabajo, etc.).

Crear nexos de aprendizajes

Al inicio de cada encuentro o de un tema nuevo, ya sea en talleres o en PELCA, haz preguntas que vinculen el nuevo conocimiento con aquello que los participantes ya saben. Esto permite que se activen las conexiones neuronales y que la información se retenga con mayor facilidad. Asimismo, esta técnica ayuda a reducir el olvido de información clave que pudo haber sido compartida algunos días o semanas antes.
(Banco Mundial, 2021)

Finalmente, el(la) educador(a) garantizará que los asistentes hayan logrado establecer un nexo lógico entre el tema tratado y su experiencia y hayan incorporado las sugerencias dadas. Este momento durará aproximadamente 30/40 minutos.

No pregunto lo obvio

Debes evitar hacer preguntas como: “¿Entendieron?”, “¿Está todo claro?” o preguntas que incluyan afirmaciones generales como: “¿Todos comprendieron cómo se deben batir los ingredientes?”. Frente a este tipo de preguntas, la respuesta de los participantes suele ser poco consciente. Por eso, es mejor formular preguntas concretas y objetivas para verificar si el objetivo realmente se ha cumplido.
Por ejemplo: “Quiero que cada uno piense en un ejemplo de tipos de ingredientes que se utilizan para leudar” (e nel caso del taller de cocina), y luego alguien lo comparta. O bien: “Quiero que las mamás y papás presentes me comenten qué materiales podrían tener en casa que les sirvan para elaborar esta misma actividad de PELCA en el hogar”. Posteriormente, elegiré al azar a algunos de ustedes para que presenten sus respuestas.
(Lemov, 2021; Banco Mundial, 2021)

COMUNICACIÓN
Capacidad de escuchar, comprender y manifestarse.

Durante la lluvia de ideas, el(la) educador(a) deberá garantizar que todo el grupo escuche con atención a los demás (involucrando todos sus sentidos y enfocándose en el otro presente) y

Soy Espejo

En esta técnica, debes demostrar escucha y empatía hacia los participantes. Para ello, es clave el parafraseo de sus ideas y sentimientos, evitando brindar tu opinión o emitir juicios de valor. Esta técnica permite que los participantes se sientan escuchados y, además, que puedan oír en boca de otra persona lo que están expresando. Esto hace que sus emociones y opiniones se vuelvan más objetivas. Cuando una situación se percibe de forma más objetiva, es más fácil que una persona pueda resolverla por sí misma. En los casos necesarios, después de que el miembro de la familia haya terminado de expresarse, puedes hacerle preguntas generales y dirigidas para que encuentre una solución a su problema.
Por ejemplo, si un participante se está quejando del trato de sus compañeros, tú debes repetir lo que él o ella dice con tus propias palabras, preguntando: "¿Lo que quieres decir es que te pone triste que tus compañeros no quieran jugar contigo?" Luego puedes continuar con otras preguntas como: "¿Por qué crees que esto sucede?" o "¿Cómo crees que se puede resolver esta situación?".
(Cuddy et al., 2015; Covey, 2023)

además deberá facilitar que los padres puedan compartir ideas, sentimientos, deseos, opiniones, experiencias de manera coherente, clara y considerando el receptor.

Refuerza en positivo

Es importante que utilices un vocabulario empático y positivo los participantes. Concéntrate en la acción realizada y no en los atributos de la persona. Es adecuado invitar a una nueva conducta, en lugar de hacer énfasis en la conducta que no es la esperada.
(Nelsen et al., 2015)

Luego, el(la) educador(a) solicitará a los padres que manifiesten lo entendido para verificar su comprensión y realizar las correcciones oportunas. Luego propondrá a los padres que verifiquen lo aprendido en su experiencia a lo largo de las siguientes semanas, dejando, eventualmente, pequeñas tareas para desarrollar (por ejemplo, reflexionar sobre unas preguntas clave con sus propios esposos, dedicar más tiempo de calidad a los hijos haciendo una actividad particular, llevando a cabo una acción específica en el ámbito de trabajo).

Ahora, dímelo tú

Pide que alguno de los participantes repita las instrucciones que acabas de dar con sus propias palabras. De igual forma, si estás en un taller y das unas instrucciones finales o presentas una actividad que deberán practicar en casa, pide que la madre o el padre la repita con sus propias palabras. Esta técnica puede ser utilizada en cualquier espacio de trabajo.
(Bambrick-Santoyo, 2016)

RELACIONES INTERPERSONALES
Capacidad de establecer vínculos significativos con los pares y con la autoridad.

Para finalizar el encuentro, a través de un diálogo más informal entre los participantes y/o de una actividad en conjunto (por ejemplo, preparar un café, una manualidad o cocinar juntos), el(la) educador(a) favorecerá la capacidad de guiar, motivar, colaborar (es decir, trabajar con otros para un objetivo común) o, en ciertos casos, pedir ayuda. Además, retomará una situación o caso particular que haya surgido durante el encuentro y solicitará que los participantes se pongan en el lugar del otro y comprendan mejor lo vivido para favorecer que desarrollen su capacidad de acompañar, hacer crecer y aportar con sus propios conocimientos y habilidades.
Por último, el(la) educador(a) resaltará la importancia de apropiarse de las experiencias positivas escuchadas durante el encuentro para poder afrontar su vida cotidiana.

Soy Espejo

En esta técnica, debes demostrar escucha y empatía hacia los participantes. Para ello, es clave el parafraseo de sus ideas y sentimientos, evitando brindar tu opinión o emitir juicios de valor. Esta técnica permite que los participantes se sientan escuchados y, además, que puedan oír en boca de otra persona lo que están expresando. Esto hace que sus emociones y opiniones se vuelvan más objetivas. Cuando una situación se percibe de forma más objetiva, es más fácil que una persona pueda resolverla por sí misma. En los casos necesarios, después de que el miembro de la familia haya terminado de expresarse, puedes hacerle preguntas generales y dirigidas para que encuentre una solución a su problema.
Por ejemplo, si un participante se está quejando del trato de sus compañeros, tú debes repetir lo que él o ella dice con tus propias palabras, preguntando: "¿Lo que quieres decir es que te pone triste que tus compañeros no quieran jugar contigo?" Luego puedes continuar con otras preguntas como: "¿Por qué crees que esto sucede?" o "¿Cómo crees que se puede resolver esta situación?".
(Cuddy et al., 2015; Covey, 2023)